5 feb. 2011

¿Necesitas recordar la dirección de tu casa para saber a dónde volver?
¿Necesitas recordar tu nombre para saber quién sos?
¿Por qué hay cosas que olvidamos y otros recuerdos que nos persiguen sin descanso?
¿Uno se aferra a los recuerdos, o los recuerdos se aferran a uno?
Te atrapan y no te sueltan. ¿Qué quieren los recuerdos?
¿Por qué insiste tanto la memoria?
¿La memoria es el pasado que quiere
seguir siendo presente?
Todo lo que vivimos se muere, se ahoga en el pasado.
¿La memoria es un manotazo de ahogado para que esas cosas no mueran?
La memoria tiene vida propia; no es uno, sino ella la que elige
qué cosas deja morir en el olvido y qué cosas mantener vivas. La memoria es como un rompecabezas, que te rompe la cabeza. Son como fichas, piezas sueltas que uno tiene que ir reacomodando
La memoria siempre está en movimiento. Tener experiencia en realidad es tener buena memoria, es
escuchar lo que nos susurran los recuerdos.
La memoria es una boxeadora que
PELEA CONTRA EL OLVIDO: a veces tira la toalla y a veces gana, pero siempre lucha.
Una llave, eso es lo que buscamos cuando buscamos en la memoria. Una llave que nos ayude a salir del laberinto. Una llave que abra la puerta de nuestra
propia identidad. Porque sobre todo, la memoria… está viva.
La memoria es
incansable, persistente y muy inquieta. Eso es lo peor, o lo mejor, de la memoria. No sólo es inquieta… sino que TE INQUIETA.

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